En esta entrada trataremos de solucionar todas aquellas dudas que se nos plantean sobre el material adecuado para mantener la bicicleta y sobre qué cosas no son recomendables hacer a la hora de limpiarla.

A continuación os detallo los materiales necesarios para afrontar el mantenimiento:

  1. Limpiador general para bicicleta. Se trata de un compuesto formado básicamente por agua y jabón. Se aplica en todo el cuadro de la bicicleta, potencia, manillar, horquilla (solo en la zona exterior), bielas y ruedas.
  2. Bayeta. Una bayeta de microfibra nos va a permitir sacar mejor el brillo a nuestra bicicleta así como a poder llegar a todos los detalles de la misma para que nos quede la bici como nueva.
  3. Desengrasante. Lo emplearemos principalmente para limpiar la transmisión (cadena, piñones, platos y desviadores).
  4. Cepillo. El cepillo se usa a la par que el desengrasante. Esta herramienta nos ayuda a profundizar en aquellos puntos menos accesibles como los huecos que hay entre piñones y platos, así como a las zonas internas de la cadena.
  5. Lubricante con teflón. Aquí encontramos una gran variedad, desde aceites con dosificador de aire hasta aceites con dosificador por goteo. Del mismo modo, tenemos un amplio abanico de lubricantes, incluso podemos encontrar lubricantes para condiciones extremas. Yo me he decantado por el lubricante con teflón porque protege nuestra transmisión más que otros aceites.
  6. Limpiador de discos. Si nuestra bicicleta tiene freno de disco este limpiador será absolutamente necesario. Debemos cuidar bien nuestros discos y pastillas. Que nuestro disco coja aceite implica que las pastillas de freno se contaminarán y la frenada no será efectiva.img_int_145182358

Consejos de mantenimiento:

  1. A la hora de aplicar el aceite sobre la cadena debemos ser muy cuidadosos con los discos. Debemos asegurarnos de que no les cae nada de aceite. Una vez la cadena esta lubricada, la moveremos sobre los platos y piñones para que todas las piezas expuestas a fricción queden bien aceitadas.
  2. No debemos limpiar nuestra bicicleta empleando agua a presión. Esto es algo que se hace demasiado y que por norma general está bien visto. Realmente no es recomendable hacerlo puesto que muchos de los componentes de la bicicleta llevan en su interior grasa sólida. La presión que ejerce el agua contra la bici puede hacer que una parte de esa agua se filtre al interior de la bicicleta desplazando gran parte de esa grasa lo que puede provocar un óxido prematuro de los rodamientos.
  3. Cada dos o tres salidas es recomendable limpiar y aceitar nuestra bicicleta. Así conservaremos durante mucho más tiempo nuestra transmisión, discos y demás componentes. Si almacenamos suciedad durante un largo periodo de tiempo al final será casi imposible quitarla y nos afectará al rendimiento de nuestra transmisión.

Hacer todo esto que hemos tratado en esta entrada no os llevará más de 30 minutos y a medida que se vaya automatizando el proceso cada vez tardaremos menos en dejar nuestra bicicleta preparada.