En el post de hoy intentaremos dar respuesta a todas aquellas preguntas que puedan surgir a la hora de elegir un buen lubricante para bicicleta. Sigue con nosotros para descubrirlas.

Así pues y siguiendo el hilo conductor de nuestra anterior entrada sobre mantenimiento , hemos elaborado una sencilla guía para destacarte las principales características, beneficios e inconvenientes de cada producto.

Empezaremos con un ejemplo familiar que a todo el mundo le sonará, “las ensaladas”. Sí, ya sé que te puede parecer raro leer esto pero… al igual que las aliñas con diferentes tipos de aceites (oliva, girasol, soja…) según los ingredientes que utilices… tendrías que utilizar diferentes lubricantes dependiendo de la época del año o tipo de terreno por el que te muevas y es que, al igual que no tendrá el mismo sabor un aceite de oliva que uno de soja… tampoco tendrá el mismo resultado un lubricante denso que otro con base de cera en un día de lluvia y barro.

De esta manera y centrándonos exclusivamente en el mundo de la bici, podrás encontrar dos grandes formatos de presentación de los lubricantes:

  • Aerosoles o sprays: Normalmente más económicos y no tan especializados (suelen ser productos del tipo “todo en uno”). Están enfocados hacia usuarios de práctica ocasional y requieren de un mayor cuidado en su aplicación (debido a la facilidad que tienen para manchar discos de freno o pistas de frenado).
  • Lubricantes líquidos: Normalmente más caros y especializados para los diferentes tipos de clima, terrenos… Están enfocados a usuarios de práctica más habitual, siendo su aplicación mucho más “segura” en relación a las demás partes de nuestra bici.
Lubricantes bicicleta

Así pues, no sólo atenderemos al formato de presentación, sino que también deberemos de prestar atención a las 3 características básicas que todo buen lubricante deberá de reunir:

 Que lubrique. También entendido como que facilite el deslizamiento de la cadena por su paso entre los piñones y los platos, reduciendo al máximo el grado de fricción que éstos generan para así, evitar el desgaste prematuro de nuestra transmisión.

  • Nivel de protección. No solo entendido como prevención de la oxidación, sino también, como grado de dificultad para que la suciedad se adhiera a nuestra transmisión.
  • Nivel de permanencia. Entendido como el tiempo de “vida” útil que el lubricante nos ofrezca hasta la próxima re-lubricación.
Lubricantes bicicleta

Con todo esto (formatos y características comunes) podremos entender mejor como, casi la totalidad de fabricantes, divide sus productos en:

LUBRICANTES APTOS PARA INVIERNO

En su mayoría suelen estar elaborados sobre una base de aceite para así, repeler la humedad y el agua. Son lubricantes que trabajan en mojado es decir, realizan su función mientras permanecen húmedos.

Se caracterizan por:

  • Su alta densidad.
  • Su gran capacidad lubricante y permanencia en terrenos mojados (tardan más en desaparecer).
  • Repeler agua/nieve/barro (protegen de la oxidación).
  • Atrapar polvo ambiental debido a su alta densidad (nunca utilizar en climas secos o terrenos áridos).

LUBRICANTES APTOS PARA VERANO

En su mayoría, suelen estar elaborados con ceras o aceites fuertemente enriquecidos con partículas de teflón y/o cerámicas. Son lubricantes que trabajan en seco, es decir, se solidifican entre los eslabones de la cadena (para evitar la adherencia de polvo) y crean una película protectora que minimiza la fricción de nuestra transmisión.

Se caracterizan por:

  • Su baja densidad.
  • Su escasa durabilidad en terrenos mojados o climas húmedos.
  • Repeler polvo o suciedad ambiental en climas secos o terrenos áridos (lo que mantendrá nuestra transmisión mucho más limpia visualmente pero requerirá de re-lubricaciones más frecuentes).
Lubricantes bicicleta

LUBRICANTES MULTIPROPÓSITO

En su mayoría los encontraremos en formato spray. Se enfocan más hacia la limpieza y mantenimiento de bicicletas de usuarios ocasionales (sin excesivo maltrato), que quieran tener en el mismo envase un producto económico que les ayude a limpiar y lubricar la transmisión de una manera suficiente y acorde a su grado de utilización de la bici.

Para finalizar esta “mini guía” sobre lubricantes, me gustaría destacar varios puntos fundamentales a tener en cuenta:

  • Nunca apliques grasas sólidas o en spray a tu transmisión puesto que, estos productos cuentan con una elevadísima densidad enfocada a proteger y lubricar partes internas de la bici tales como la dirección, el pedalier, los bujes de las ruedas… En caso contrario, se te pegará toda la suciedad a la cadena, desgastándola a pasos agigantados.
  • Las “PTFE” o partículas de teflón son aditivos que frecuentemente encontrarás en los productos lubricantes, al igual que las partículas cerámicas. Las primeras protegerán tu transmisión de la oxidación y harán que el polvo no se le pegue tan fácilmente. Las segundas, otorgarán al lubricante una mayor duración y un menor grado de fricción entre las diferentes piezas.
  • Limpia siempre la transmisión antes de cualquier re-lubricación, de lo contrario, estarías lubricando sobre la suciedad ya adherida, acortándole la vida útil a tu cadena, piñones y platos.

Recuerda que en tu tienda DECATHLON más cercana nuestros compañeros de ciclismo estarán encantados de asesorarte y recomendarte los productos más adecuados para que disfrutes al máximo de tu bicicleta.

Sin más me despido de vosotros y recordad, si os interesan nuestras entradas, no dudéis en suscribiros. ¡Hasta la próxima!